Cocampo propone la inversión en fincas rústicas como valor refugio para los ahorros frente a la volatilidad y la inflación

Según los datos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadistica (INE), el IPC de marzo ha aumentado hasta el 9,8% respecto al mismo mes del año pasado: un mal dato que no se producía desde 1985. Además de la energía (electricidad, carburantes y combustibles) los alimentos y bebidas no alcohólicas es el sector que más ha subido.

Desde Cocampo, su fundador y CEO, Regino Coca, valora esta cifra y señala qué tendencias se abren con este comportamiento de los precios:

“En contextos inflacionistas, como el actual en el que la inflación se aproxima al 10%, el dinero en efectivo, el depositado en cuentas corrientes, es el gran perjudicado. Los activos inmobiliarios fueron tradicionalmente el valor refugio ante este tipo de situaciones, y en concreto las fincas rústicas son activos óptimos para periodos volátiles e inflacionistas porque su valor es más estable y tienden a revalorizarse al mismo ritmo que la inflación”, explica Regino Coca.

Impacto de la inflación en el sector primario

Respecto al impacto de la inflación en el sector primario, Tomás García Azcárate, economista e investigador del CSIC y experto en mercados agrarios, consultado por Cocampo, advierte que «La inflación conocida hoy, un 9,8%,  es una mala noticia para el campo, por partida triple. Por un lado, los agricultores y ganaderos son consumidores. Por otro, son productores y el coste energético, en particular, repercute muy directamente sobre sus costes. Pero, además, cuando la lucha por limitar la subida de precios se vuelve la prioridad numero uno, en particular de la distribución, esta suele presionar fuertemente a sus suministradores, entre los cuales el eslabón mas débil es justamente los agricultores y los ganaderos».

Por su parte, el CEO de Cocampo considera que “la inflación puede destruir la rentabilidad de las explotaciones agrarias en un año ya de por sí complejo por la climatología. La gestión de los precios de los suministros y la fijación de los precios de venta son retos a los que los empresarios agro no se habían enfrentado desde hace más de 20 años. Son momentos donde las renegociaciones de precios son mucho más importantes y deben de ser mucho más frecuentes”, reflexiona Regino Coca.